Hoy la palabra procrastinación está muy de moda y es algo a lo que todos debemos estar atentos.
Procrastinar no es otra cosa que postergar, posponer o aplazar tareas, acciones o actividades que nos hemos propuesto o tenemos que hacer.
Podemos procrastinar decisiones, acciones que planificamos, conversaciones, visitas, etc. y ello, siempre y generalmente, está asociado con la acción de evadir eso en particular.
Fíjate que, en general, cuando postergamos algo, siempre tenemos la excusa perfecta para no haberlo llevado a cabo, pero si nos detenemos un momento a reflexionar, podremos detectar qué hay detrás de ese freno que estamos pisando para no hacer algo.
Te vamos a señalar 5 cosas que suceden más comúnmente en la procrastinación y unos consejos para trabajar en ello:
–Generalmente solemos procrastinar las mismas cosas: puede ser que en tu caso se trate de las decisiones, de las conversaciones difíciles, de las tareas que te llevan más tiempo, de las actividades que son solamente para vos. Lo cierto es que a veces no somos conscientes de que aquello que postergamos tienen puntos en común y que tienen que ver con algo que no nos gusta, nos molesta o nos cuesta.
Nuestro consejo: 1–Realiza una lista de las cosas que has postergado en las últimas dos semanas. 2-Divídelas, colocándolas en alguna especie de categoría, por ejemplo, decisiones, conversaciones, etc., si puedes afinar esa segmentación, mejor, como por ejemplo decisiones sobre dinero, decisiones sobre cambios saludables, conversaciones con mi jefe, conversaciones con mi pareja, etc.
-No nos detenemos a analizar para qué procrastinamos lo que procrastinamos: la lista del punto anterior te da una idea de aquello que más procrastinas, generalmente detrás de toda acción o inacción hay un para qué. Nota que no me refiero al por qué, ya que él nos remite al pasado y a la excusa, sino al para qué, que nos conecta con el sentido de lo que hacemos y el futuro.
Nuestro consejo: 1- Para poder analizar vamos a centrarnos en aquello que es más frecuente. 2–Mira tu lista, hazte las siguientes preguntas y anota tus respuestas: ¿Qué es lo que más postergo? ¿Cuáles son las excusas frecuentes que me pongo para evadirlas? ¿Qué es lo que evado al postergarlas? ¿Para qué lo evado?
-No medimos las consecuencias de lo que procrastinamos: la mayoría de las veces no somos conscientes que el postergar determinadas cosas tiene un costo que estamos pagando, que es mayor de lo que nos implicaría llevarlo a cabo. A veces este costo es tiempo, a veces es dinero, otras veces es preocupación, otras miedo constante.
Nuestro consejo: 1- Al lado de cada ítem de tu lista, coloca qué tipo de costo tiene que lo postergues. 2- Trata de cuantificar ese costo si es posible, por ejemplo $X, X horas, X días de preocupación, etc. Esto te permitirá tener una verdadera dimensión. 3- Coloca la cantidad de veces que lo has postergado.
-No priorizamos: priorizar permite distinguir lo urgente de lo importante. Siempre lo importante tiene que ser aquello a lo que le prestemos la mayor atención, si no, nos convertimos en bomberos apagando incendios en vez de prevenir que no se produzcan.
Nuestro consejo: 1- Ordena tu lista, ya no por segmento, sino de mayor a menor costo 2- Luego aplica un segundo filtro relativo a la cantidad de veces que lo has postergado. 3- Allí tendrás una primera priorización de lo más importante a llevar a cabo. 4- Recuerda que también la objetividad te permitirá saber si has hecho bien esa priorización.
-A veces procrastinamos lo simple: hay cosas o acciones simples que como llevan poco tiempo las dejamos para después, y no hacen sino engrosar nuestra lista de pendientes.
Nuestro consejo: Si es simple y no te lleva más de dos minutos, hazlo en el momento, no lo postergues.
Aplica nuestros consejos y déjanos tus comentarios para saber cómo te fue.
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¡¡Gracias por leernos!!