Vamos a ejercitar hoy una habilidad como lo hacemos con los músculos.
Cuando conversamos con alguien tenemos la posibilidad de conectarnos, de construir un lazo, un puente.
Historias propias y ajenas van construyendo ese canal a través de pensamientos que van saliendo a la luz.
Y esos pensamientos que están en cada uno, imágenes, aromas, personas, situaciones, recuerdos que vamos liberando como podemos cuando estamos solos, pero ¿Que pasa cuando estamos en una conversación?
¿Ayudamos al otro a expresarse? ¿Ayudamos a que salgan esos pensamientos?
Cuando a los pensamientos los vamos poniendo en palabras, el cerebro recibe información extra, las palabras salen con una actitud, con una entonación, intención y energía distintas a las que el cerebro tenía de base; más palabras, más claros los pensamientos.
¿Qué sabemos hoy de esa persona que amamos?
¿Podemos leer su lenguaje corporal? ¿Qué dice además de sus palabras? ¿Qué preguntas me ayudan a construir puentes más firmes?
Cuando los ayudamos a verbalizar estamos contribuyendo a que tengan más claridad.
Y esa habilidad es la que hoy nos convoca: ESCUCHAR ACTIVAMENTE.
¿Todos sus pensamientos salieron de su boca? ¿Abrí puertas para saber más?
Preguntar más mejora nuestro saber del otro.
Escuchar más, con más detalles, abre posibilidades: en el que escucha y en el que es escuchado.
Pero escuchar no sólo desde lo biológico, sino escuchar con todos los sentidos, oímos al otro también con lo que vemos, con lo que sentimos, no sólo a través de las palabras, también desde las miradas, desde el cuerpo, el tono, y desde ahí vemos el mundo del otro.
Cuando escuchamos desde el verdadero sentir, desde la sinceridad, y desde la forma de ver positivo al mundo destrabamos miedos, y generamos puente a través de esa conversación.
Liberamos miedos, enojos, furias, angustias y también nuestros deseos, alegrías y orgullo y ensanchamos ese puente que nace para abrir oportunidades, se ilumina a través de nuestros sentidos para que el diálogo fluya en su máximo esplendor.
¿Cuánto escuchamos de las conversaciones?
¿Cuánto hablamos en las conversaciones?
¿Cuántas veces leímos todo lo que va vuelve? Así entonces recibimos también esa luz, y la contagiamos.
Queremos regalarte 10 tips de escucha activa para conectar mejor con el otro:
5 sentidos ante las conversaciones: ese momento es único, toda tu atención estará puesta allí y se lo harás saber. Utiliza tu cuerpo y tus palabras para que sepa que estás ahí al 100%.
Error común: fingir la escucha
Centrar tu atención en todo lo que siente. Hacer que el otro se sienta libre de expresarse. Su corporalidad, su mirada, sus silencios.
Error común: centrarse sólo en lo que dice.
Ser motor para que el otro encuentre más alternativas. A medida que escuches más y más, serás un motor para que el otro saque sus pensamientos, sus dudas, sus opiniones o viejas creencias, las ordene y encuentre alternativas de solución a sus problemas
Error común: creer que tenés que tener las soluciones.
Dá señales de que estás escuchando: Vas a dar un efecto muy positivo de hacer notar que estás prestando atención a los detalles, y así se va a sentir tranquil@ para seguir abriéndose.
Error común: interrumpir y conducir a otros temas, mirar dispositivos móviles, etc.
Incluir la emoción del interlocutor en nuestras preguntas: “por tus palabras debiste sentirte muy content@ /impotente/ frustrad@/ angustiad@ cuando sucedió tal cosa”
Error común: creer que equivocarte en la etiqueta que le pusiste a la emoción puede cortar la conversación. Incluso equivocándote le estás abriendo el paso a que clarifique aun más lo que siente.
Tener en mente que existen preguntas abiertas y cerradas para obtener más información ya que nuestros cerebros están diseñados para reflexionar sobre lo que se nos pregunta. Las preguntas abiertas ayudan a explayarse más y las cerradas te van a ayudar a tener información más clara desde tu parecer.
Error común: utilizar sólo un tipo de preguntas
Mantener el contacto visual alcanzando entre 75% y 80% del tiempo de conversación, con una actitud física activa.
Error común: no prestar atención ni demostrarla, permitir distracciones.
Escuchar los silencios: ayudal@ a que aproveche cada pausa, cada silencio, y luego abre el espacio con una pregunta siempre abierta. Así ayudarás a que saque sus emociones, sus pensamientos.
Error común: creer que los silencios incomodan, terminar la frase que comenzó.
Incluir las consecuencias posibles en los temas tratados. Hacerlo pensar qué pasaría si…, cómo te sentiste la última vez que…
Error común: dar por sentado los sentimientos del otro ante un planteo hipotético.
Construir el cierre o la conclusión juntos. Lo que consideren importante ambos incluyendo el sentir.
Error común: que la conclusión sea sólo tuya y lo que vos creés. Recuerda que no siempre quieren que le soluciones los problemas, a veces sólo necesitamos ser verdaderamente escuchados para poder encontrar nosotros mismos las soluciones más adecuadas.
Esperamos que puedas escuchar cada vez más activamente.
Nos va a encantar leer tus experiencias y dudas y ESCUCHARTE!