Hay días en que caemos en imaginaciones catastróficas, que creemos en cosas que no son, que nos alejamos poco a poco y casi sin darnos cuenta nos lastimamos sin razón. Y la mente contribuye muchas veces a hacer foco en las críticas de otr@s, o que todo este día puede salir mal, es como si estuviéramos viendo una película que se aleja de la realidad, pero estamos tan inmers@s en ella que no logramos darnos cuenta a tiempo.

Por eso hoy quisimos traerte algunas claves para despejar la mente de esos pensamientos negativos y no dejarlos crecer.

Y para iniciar te proponemos “despejar la pista”.

Poco a poco un pensamiento negativo se alimenta de otros y crece como una bola de nieve.

Pero la buena noticia es que podemos dejar entrar la luz para darle el lugar que se merece ese pensamiento y no otro. Podemos entender incluso las trampas que muchas veces nos ponemos a nosotr@s mism@s. Y así deshacernos de las ideas falsas que nos hacen sufrir.

Tenemos que ser expert@s en conocer nuestros pensamientos.

¿Para qué? Para pausarlos y cuestionarlos. Para dejar ir a los que no contribuyen a nuestro propósito y dejar crecer a los que nos alientan y nos hacen caminar hacia lo que queremos.

La trampa más común que nos solemos hacer es caer en futurismos, y ahí aparecen muchos temores infundados y nos limitan, porque es en ese momento que decidimos no actuar por miedo.

Creemos que nos equivocaremos, que vamos a fallar, que van a pensar de nosotr@s cosas negativas y nos quedamos congelad@s.

Pero no tiene que ser así.

El primer paso es darte cuenta de esos pensamientos oscuros que te están limitando para actuar.

Al reconocerlos tenemos en nuestra mano un copo de nieve y somos dueñ@s de dejarlo crecer o no, y direccionarlo.

Despejemos el camino para que entre la luz, nuestra luz, la que nos abre posibilidades de ver el otro lado de la misma cosa.

Existimos entre contrastes y aprendizajes, entre caídas y carreras logradas y para poder ver necesitamos espacios de calma y no adelantarnos a los hechos ni imaginar realidades que no son.

La mente necesita completar las historias entonces toma partes del pasado, de las limitaciones, de lo conocido para crear un final, y ahí estamos nosotr@s para dirigir esa película.

 

¿Que historia te estás contando?
¿Te animás a despejar la pista para elegir la dirección que querés?
 
Te dejamos algunas ideas para liberar esa pista:

Observar el pensamiento: como espectadores, sabiendo que van a pasar como nubes oscuras. Y a miralos con la distancia que tenemos de ellos, no somos esas nubes. Respirar de manera consciente te puede ayudar en este paso.

Actuá físicamente sobre tus pensamientos: dejar que el cuerpo mande y no la mente. Cualquier actividad que elijas cambiará ese chip:  correr, bailar, hacer algo que tenías pendiente para salir de la no acción y evitar que la mente siga rumeando incesantemente.

Generá espacios agradables escuchando, mirando, leyendo temas positivos y rodeate de gente positiva, de gente que sume.

Reforzá con pensamientos positivos: en el momento que aparecen las nubes oscuras, podés tenerlos escritos, o visibles en las pantallas y recurrir a ello cuando nos invaden los negativos.

Recordá que los pensamientos no son eternos: salvo que nosotros los detengamos para que se queden.

Desactivarlos está en tu poder de acción sin importar que lo disparó, seamos buen@s observadores para protagonizar la historia que queremos vivir.

Liberate de suposiciones, dejá ir la impaciencia de la mente y de llenar las partes que faltan con nubes oscuras.

Despejar el camino para que regrese la calma y ver de verdad cuantos caminos hay disponibles.

Cerrar los ojos, respirar, sentir el aire que aclara la pista, así tendremos una mirada interior clara y transparente para observar más y mejor. Y recordá que lo que sea que estás viviendo en este momento es lo que tenés que vivir para evolucionar.

Como leímos en un grafiti en la calle:

 

La felicidad es un camino, no es un destino.

 

¡Disfrutá el viaje!