La mayoría de las personas somos criaturas de hábitos. Cuando las cosas salen según lo planeado, sentimos que tenemos el control. Pero cuando suceden situaciones inesperadas, nos sentimos ansios@s y estresad@s.

Para muchos de nosotr@s, la vida se siente particularmente incierta últimamente, estamos en un mundo que cambia constantemente, que nos sorprende y que nos empuja a mirar muchas variables a la vez.

Nuestro cerebro parece conectarse constantemente con buscar certezas que son imposibles de tener y puede llevarnos a la sensación de que no podemos actuar, y nos paralizamos.

Nadie puede evitar o predecir lo inesperado. Por eso te proponemos estos sencillos pasos para ayudarte a afrontar la incertidumbre:

 

  • Sé amable con vos mism@: Algunas personas manejan mejor las incertidumbres que otras, así que no te castigues si tu tolerancia a la imprevisibilidad es menor que la de un amig@.

 

  • Revisá tus éxitos pasados: Lo más probable es que hayas superado eventos estresantes en el pasado, y ¡sobreviviste! Date crédito. Revisá qué hiciste durante ese evento que fue útil y lo que te gustaría hacer de manera diferente esta vez.

 

  • Desarrollá nuevas habilidades: Procurá probar o aprender cosas fuera de tu zona de confort. Tomar riesgos te ayuda a desarrollar la confianza y las habilidades que van a serte útiles cuando no sucede lo que esperabas.

 

  • Evitá insistir en cosas que no podés controlar: Cuando surge la incertidumbre, muchas personas imaginan inmediatamente los peores escenarios. Dejá el hábito de pensar siempre en eventos negativos. No te conviertas en un@ “anticipador@ de desgracias”.

 

  • Date un consejo a vos mism@ como se lo darías a un@ amig@: Preguntate, si un@ amig@ viniera a verme con esta preocupación, ¿qué le diría? Imaginar su situación desde el exterior a menudo puede proporcionar perspectiva e ideas renovadas.

 

  • Practicá el cuidado personal: No permitas que el estrés descarrile tus rutinas saludables. Esforzate por comer bien, hacer ejercicio y dormir lo suficiente.

 

  • Buscá el apoyo de aquell@s en quienes confiás: Muchas personas se aíslan cuando están estresadas o preocupadas. Pero el apoyo social es importante, así que comunicate con familiares y amig@s. Hablalo.

 

  • Controlá lo que puedas: Concentrate en las cosas que están bajo tu control, incluso si es tan simple como planificar las comidas semanales o arreglar tu ropa la noche anterior a un día estresante. Establecé rutinas para darle a tus días y semanas una estructura de previsibilidad que te haga sentir más tranquil@.

 

La incertidumbre es algo con lo que nos tenemos que acostumbrar a convivir, y empezar a saber cómo afrontarla, es parte de aprender a adaptarnos y a buscar esas habilidades que nos permitan pasarla mejor.

No dejes que la incertidumbre te paralice, mirala de frente y movete en tu campo de acción. Vas a ver que pronto tu cerebro va a saber en qué seguir enfocándose para estar mejor.