Tal vez hayas visto el título de este artículo y pensaste: “uhhh, ser metódic@, qué aburrido”, o “vamos a ver de qué se trata” o “me gusta esto de ser metódic@”.

Lo cierto es que, cuando hablamos en general de los métodos o de ser metódic@s, a nadie nos deja indiferentes, porque la mayoría de las personas asociamos que los métodos se utilizan para lograr objetivos.

Es importante resaltar que para nosotras no es lo mismo ser metódic@s que ser estructurad@s. Entendemos que es fundamental ser flexibles, por eso cuando hablamos de ser metódic@s, nos referimos a ser precis@s, cuidados@s, ordenad@s, táctic@s, constantes, en todos aquellos aspectos, circunstancias o experiencias, en que necesitamos serlo para lograr objetivos, cambiar creencias que nos limitan, mejorar relaciones, tomar decisiones, mejorar procesos personales y de trabajo.

Si te fijas bien, en muchos casos somos metódic@s o usamos metodología todos los días, pero no somos conscientes de ello. Y estoy segura de que, en los casos en que la utilizás, sos más eficiente u obtenés mejores resultados.

El ser metódic@ es lo que te permite ahorrar tiempo, no olvidarte de hacer una tarea, seguir pasos para lograr algo.

Quiero que pruebes algo. Tomate un momento, y te pido que identifiques una tarea o una acción que realices diariamente, en la que seas metódic@. ¿Cuál es? ¿Cuáles son los pasos que seguis? ¿Para qué lo haces de esa forma? ¿Te sirve? ¿Hay algo que podrías hacer diferente, para hacerlo mejor? ¿Qué beneficio te trae ser metódic@ en esa tarea?

Todos somo metódic@s en alguna medida.

La metodología sirve siempre que tenga un beneficio asociado para vos, si ese método que estas usando, no lo tiene, tal vez estés gastando energía extra o complicando algo simple.

A veces las personas sienten una falsa seguridad siguiendo un método, pensando que cumpliendo los pasos es suficiente, pero no es así. El método sirve mientras tenga un objetivo y yo pueda entender que cada paso me lleva allí. El método es un medio para un fin.

La metodología tiene que estar al servicio de la meta, ya que ello te permitirá cambiar los pasos si no te sirven, analizar los resultados y replantearte el método si no te está sirviendo.

Hoy no vamos a adentrarnos en un método específico, sino que queremos proponerte una forma diferente de aplicar la metodología, algo que te resulte fácil, si nunca lo hiciste. Aplicar una serie de pasos, pero desde la propia reflexión.

Para ello vamos a utilizar algo de la metodología Kaizen, que es una metodología de orden y mejora de situaciones y procesos.

Los japoneses aplican mucho la metodología Kaizen, que significa cambiar para mejor. De ella sólo vamos a tomar el decálogo en donde queda plasmado su espíritu. Es un decálogo simplificado, que te va a permitir aplicarlo en situaciones comunes y complejas para cambiar y mejorar.

Primero veamos el decálogo:

  1. Abandonar las ideas fijas, rechazar el estado actual de las cosas. No pensar rígidamente
  2. En lugar de explicar lo que no se puede hacer, reflexionar sobre cómo hacerlo.
  3. Realizar inmediatamente las buenas propuestas de mejora.
  4. No buscar la perfección, ganar el 60 % desde ahora.
  5. Corregir un error inmediatamente.
  6. Encontrar las ideas en la dificultad.
  7. Buscar la causa real, respetar los 5 “por qué” (preguntarse 5 veces por qué) y después buscar la solución.
  8. Si vas a buscar sabiduría en otros, tener en cuenta las ideas de 10 personas en lugar de esperar la idea genial de una sola.
  9. Probar y después validar.
  10. La mejora es infinita.

Son reglas fáciles de entender, pero te estarás preguntando, ¿cómo puedo aplicar este decálogo a una situación determinada para que sea un método? En el cuadro siguiente, que adaptamos de uno hecho por progressa, te lo mostramos.

Planteamos una situación hipotética que querés resolver, por ejemplo, volver a estudiar el idioma inglés.

Ahora vamos a ver la aplicación del decálogo a esta situación:

Te proponemos que te animes a aplicar este cuadro a una situación que quieras resolver.

Vas a ver que ser metódic@ es más fácil de lo que pensas.

¡Contanos cómo te fue!